DISFUNCIÓN ERECTIL

La edad es el factor de riesgo más importante para padecer disfunción eréctil de cualquier grado y a más edad, mayor severidad del proceso.

Existe disfunción eréctil cuando el hombre es incapaz de conseguir la suficiente rigidez del pene, que permita una penetración vaginal completa, que dé lugar a un orgasmo con eyaculación en el fondo vaginal posterior, resultando una relación sexual satisfactoria. Esta incapacidad se tiene que manifestar de forma persistente para poder considerarlo como alteración.

Las alteraciones más frecuentes son vasculares y especialmente la arteriosclerosis. En este grupo están las personas con colesterol alto, tabaquismo, diabéticos y personas con tensión arterial alta. También por daño en la vascularización, las personas que han sufrido traumatismos en los huesos de la pelvis o que han sido tratadas con radioterapia.

Con menos frecuencia se da en enfermedades del cerebro, como Parkinson, Alzheimer, trombosis y embolias cerebrales. También las alteraciones de la médula espinal, como la hernia de disco, fracturas de columna vertebral con daño medular. Las personas que han sido tratadas quirúrgicamente por cáncer de próstata, colon o recto, también pueden padecer disfunción eréctil.